sábado, 23 de mayo de 2009

Los saberes de mis estudiantes

Al analizar las respuestas que dan los estudiantes al preguntar sobre el uso que dan del internet, no es de sorprendernos que aun cuando el fin inicial era documentarse sobre alguna tarea de investigación siempre aprovechan la oportunidad para realizar otras actividades (descargar música, videos, chatear, revisar y enviar e-mails, actualizar el metroflog, etc.). Es por ello que no centran su atención en la investigación y en ocasiones nos encontremos dentro del contenido de las tareas, hasta las propagandas de ciertos sitios o productos.
Si bien es cierto que en la actualidad es raro el joven que no tiene dominio o habilidades tecnológicas en mi caso influye mucho el medio de donde los alumnos provienen, ya que un 60 a 70% son chicos de comunidades, donde las condiciones socioeconómicas frenan el contacto con el ciberespacio. Aun así debemos aceptar que los jóvenes nos superan y en mucho en el manejo de los espacios virtuales.
Los sitios más frecuentes a los que los jóvenes acceden son: Messenger, metroflog, google, yahoo, ares, emule, firefox, youtube, mercado libre, páginas porno, hotline, páginas de canales televisivos: como Tvazteca, Televisa, Telemundo, Univisión.
El reto como docente es encontrar la estrategia que nos ayude a aprovechar todos estos sitios para convertirlos en sitios educativos. Y ante todo orientarlos sobre los peligros que podría implicar un mal uso de estos espacios.

La Aventura de ser Maestro

La lectura de “La aventura de ser maestro”, nos hace comprender que no somos los primeros ni los últimos en enfrentarnos al reto de ser maestros sin saber serlo. Nadie nos enseñó cómo combatir los miedos de enfrentarnos a lo desconocido, si a lo desconocido de 30 o 40 mentes reunidas en un mismo espacio; cada una con necesidades, y ante todo ocurrencias muy diversas. Creo que no es tanto el miedo a no dominar los temas, al final de cuentas vamos a hablar de lo nuestro; sino más bien, al no saber qué está pasando por esas cabecitas que tenemos frente a nosotros.
La gran mayoría de nosotros (docentes de nivel medios superior) somos maestros porque así lo quiso nuestro destino, y ahora enfrentamos la necesidad de aprender a transmitir todos los conocimientos que tenemos, a grupos de jóvenes que difícilmente se comprenden así mismos mucho menos al entorno en que se desenvuelven.
La primera meta que debemos conseguir es consolidar nuestra identidad profesional, y para ello deberemos de cambiar, en algunos casos radicalmente, nuestra forma de pensar y de actuar.
Ya no somos nosotros solos lo que decidimos que aprenderán los jóvenes, son ellos los con sus inquietudes y necesidades marcarán la pauta a seguir; la cual nos ocasionará grandes ansiedades ya que no tendremos el control total y, nos obligará a buscar nuevas técnicas didácticas para lograr la motivación y comunicación correcta con nuestros grupos y, convertirnos realmente en los facilitadores del aprendizaje.
Encontrar el equilibrio en este proceso no será fácil, pero debemos de recordar que nosotros también estamos inmersos en un proceso de aprendizaje, y que del éxito de éste dependerá nuestro desempeño como docentes.
Y la recompensa será el día que logremos “dedicar la propia vida a pensar y sentir, y hacer pensar y sentir” plenamente.

Mi Confrontación con la docencia

Nací en el seno de una familia en la que la mayoría ejerce la profesión de maestros (mi mamá, tíos, tías, primos, primas) así que la principal motivación la tuve en mi propia casa.
Desde pequeña manifesté mi deseo por ejercer esta profesión, incluso estudié la preparatoria en lo que fue el bachillerato pedagógico (en aquel entonces peldaño para ingresar a la escuela normal), hice mi examen de admisión y fui aceptada en la normal. Pero me enfrenté con una crisis vocacional, como durante los dos últimos años de la preparatoria había estudiado conjuntamente la carrera técnica de programador analista, deseaba más que ser maestra, continuar con mis estudios en el área de la informática. Sin embargo debido a que no se me permitió estudiar una carrera que era exclusiva para hombres ante los ojos de mi mamá, y como a ella le atraía mas la idea de que yo fuera maestra, pues lo más práctico fue no serlo y opté por estudiar contabilidad.
Durante mis estudios universitarios reafirme mi convicción por la docencia, dos años antes de concluir la licenciatura, se me presentó la oportunidad de ocupar una plaza administrativa en el CBTis 207, la cual acepté gustosa ya que al estar dentro del sistema, sería más fácil incursionar como docente.
Nunca he ejercido mi profesión como tal, me gusta la contabilidad pero solo para enseñar, no he logrado visualizarme en un despacho contable.
De los trece años que tengo de servicio, 6 años estuve como Jefe del Departamento de Servicios Escolares y fue ese acercamiento con los jóvenes, los que han sido mi motivación como docente, tanto que decidí estudiar la licenciatura en matemáticas en la normal superior del estado, pero sólo logré concluir 3 semestres, tras sufrir un golpe muy fuerte en la cabeza en un accidente automovilístico, ciertas capacidades se han disminuido, no me gusta reconocerlo, en ocasiones me extralimito y pago las consecuencias, pero siempre tratando de cumplir con mis obligaciones más allá de lo que mi salud me permite.
Muchas veces la apatía de los jóvenes hace que me pregunte si realmente vale la pena tanto esfuerzo, pero cuando regresan transcurridos 2 o 3 años a contarnos como se han realizado como estudiantes o en el ámbito laboral, se que el esfuerzo ha valido la pena.
Estamos en un mundo cambiante y necesitamos estar preparados para las nuevas generaciones, y hoy más que nunca estoy convencida de que esta especialidad nos ayudará mucho a ser mejores docentes.